Cómo evitar la depresión
Después de haber devorado tanto primeros, como segundos, como postres típicos, como no tan típicos, hemos devorado también el tiempo de las fiestas, y aunque nos cueste admitirlo debemos regresar a la rutina.
Si algo tienen las fiestas navideñas, además de diversión, es la dosis de estrés que nos provocan nuestros compromisos. Consideramos ineludible acudir a la reunión familiar, a la comida de empresa, a la de antiguos alumnos... y en ocasiones, además, nos vemos en la necesidad de organizarlo todo. A esto se une las gotas de melancolía que casi indefectiblemente traen estas fechas aparejadas.
Es importante hacer frente adecuadamente a tales situaciones de lo contrario podríamos llegar a caer en una depresión post navideña:
Aprender a decir “no”.
Es de singular importancia. No debemos acudir siempre, recargar nuestra agenda nos conduce a no disfrutar de los eventos. Ponte límites.
Tus relaciones no terminan con las fiestas.
Es época de emociones intensas y en ocasiones contradictorias. El reencuentro con la familia no es siempre como lo deseamos o hemos imaginado. En todo caso debemos acudir con una actitud abierta y, una vez terminadas las fiestas, no abandonar aquellas relaciones que nos aporten felicidad.
Sé positivo.
Al coincidir la Navidad con el Fin de Año, parece inevitable realizar balances negativos sobre las expectativas del año pasado. En términos generales tendemos a centrarnos en los objetivos no cumplidos, esto nos puede llevar al campo de la frustración. Suele tratarse de una elección demasiado ambiciosa. En cualquier caso, debemos reconducir nuestro pensamiento hacia las metas cumplidas y redefinir nuevos retos.
Viajes, excursiones y además las rebajas.
No se trata de huir sino de enfocar los días posteriores de otra manera. La vida se ve distinta si te das un respiro. Lo importante es tomar conciencia de uno mismo y dedicarse el tiempo que necesitemos para realizarnos de manera individual.
Si la tristeza o el estrés persiste...
Si hace años que nos ocurre y no sabemos cómo afrontar el estrés y la tristeza de nuestra agenda navideña, puede ser el momento de acudir a un profesional.




